El roscón no es solo un dulce.
También es un juego compartido que se repite año tras año.
🔎 ¿De dónde viene todo esto?
En la Antigua Roma, durante las Saturnales, se escondía una haba seca en un pan.
A quien le tocaba, se le consideraba afortunado por un día 🍀.
Con el paso del tiempo, la tradición evolucionó y el roscón pasó a esconder dos sorpresas:
👑 La figura
Quien la encuentra se convierte en el rey o la reina del día.
Corona incluida y protagonismo asegurado.
🌰 El haba
Hoy simboliza la pequeña “penitencia”:
a quien le toca, le corresponde pagar el roscón… o traerlo el año siguiente.
✨ Más allá de la tradición, lo importante es el momento:
las miradas al partir, las risas contenidas,
la emoción antes del primer bocado
y ese instante en el que todos revisan su trozo con atención.
Porque el haba y el premio no hablan de perder o ganar,
sino de compartir, jugar y alargar un rato que siempre se recuerda.

